El Castillo de la Bella Durmiente es uno de los grandes símbolos de Disneyland Paris, pero su color no fue elegido al azar.
Cuando se diseñó el parque, los Imagineers sabían que el cielo de París podía ser gris durante buena parte del año. Por eso apostaron por tonos rosados y cálidos que ayudaran a que el castillo destacara incluso en días nublados.
El resultado es un castillo que cambia muchísimo según la luz: puede verse más suave por la mañana, más intenso con el sol y casi dorado al atardecer.
Además, su diseño se aleja de la imagen de un castillo medieval real. Disneyland Paris está rodeado de auténticos castillos europeos, así que aquí se buscó algo más fantástico, delicado y claramente salido de un cuento.
La próxima vez que pases frente a él, fíjate en cómo cambia el color según el cielo.




