Disney Hotel New York – The Art of Marvel: ¿Sofisticación o falta de alma?
HOTELES DISNEYLAND PARIS


Escribir esta reseña resultó ser más difícil de lo pensamos. Curiosamente, hasta hace unos meses, el Disney Hotel New York – The Art of Marvel nunca logró capturar nuestra atención desde un punto de vista 'Disney'. Sus edificios rectangulares y su estilo contemporáneo nos hacían pensar que le faltaba ese encanto que siempre hemos asociado con los hoteles del resort. En pocas palabras, sentíamos que le faltaba magia.
Sin embargo, cuando decidimos iniciar este proyecto quisimos darnos la oportunidad de disfrutar Disneyland Paris desde una perspectiva diferente, y eso significaba dedicar tiempo no sólo a los parques, sino también a conocer a fondo sus hoteles.
Investigamos mucho sobre la historia del hotel, leímos acerca de su colección de arte y descubrimos qué lo hacía tan diferente y especial. Y cuanto más aprendíamos sobre él, más crecía nuestra curiosidad y más se iba solidificando una imagen en nuestra cabeza que terminaría creándonos falsas expectativas.
Llegamos al hotel deseando comprobar si realmente era tan espectacular como habíamos leído y, sobre todo, si además de impresionarnos por su diseño conseguiría transmitirnos esa magia Disney que tanto nos gusta. Recorrimos cada rincón, probamos sus restaurantes, dormimos ahí, y encontramos muchas cosas buenas, otras no tan buenas y otras que podrían mejorar. Esta fue nuestra experiencia:
Una llegada que impresiona desde el primer momento
Llegamos por la tarde y la primera impresión fue fantástica.
Los edificios consiguen transmitir perfectamente la sensación de estar frente a una hilera de rascacielos neoyorquinos. Sus líneas limpias, la arquitectura contemporánea y la combinación de materiales hacen que, desde el primer momento, se sienta diferente al resto de hoteles Disney. Incluso antes de entrar, desde la zona del estacionamiento, ya encuentras elementos muy representativos, como el clásico taxi amarillo de Nueva York, que se ha convertido en uno de los lugares favoritos para hacerse fotografías.
Al cruzar la puerta principal, un aroma sofisticado y limpio (una fragancia exclusiva del hotel) te transporta y te mete de lleno en la historia. Fue en ese momento cuando comenzamos a entender por qué este es uno de los hoteles más exclusivos del resort. Frente a la recepción nos recibieron tres impresionantes armaduras de Iron Man junto a tres escudos del Capitán América, mientras que el Skyline Bar completaba la escena con un ambiente elegante que invita a detenerse un momento para admirar cada rincón.
El proceso de check-in fue rápido y el personal muy amigable. Además, nos sorprendieron con un upgrade gratuito a una habitación con vistas al lago, en el séptimo piso, un gesto que hizo que nuestra estancia comenzara de la mejor manera.
Una habitación elegante... pero menos tecnológica de lo que esperaba
La habitación nos gustó mucho. Es amplia, elegante y está llena de pequeños detalles y texturas muy bien integrados. Uno de los que más nos llamó la atención fue el televisor oculto detrás del espejo: mientras permanece apagado parece un espejo normal, pero al encenderlo la imagen aparece como por arte de magia.
Había leído tanto sobre la tecnología del hotel, que esperaba encontrar muchas más sorpresas de este tipo. Sin embargo, no las hubo, y esa sensación que buscaba de estar alojándome en un "hotel del futuro" nunca llegó. Es posible que esas experiencias estén reservadas para las suites o categorías superiores, así que quizá mis expectativas simplemente no correspondían con el tipo de habitación en el que nos alojamos: una habitación Empire State.
Eso sí, hubo dos cosas que agradecimos especialmente: el pequeño refrigerador, imprescindible durante los días de calor para mantener nuestras bebidas frías, y un aire acondicionado increíblemente silencioso que hizo que descansar después de largas jornadas en los parques fuera sumamente fácil.
Sin embargo, no todo fue perfecto.
La habitación también contaba con un altavoz integrado en el baño que podía conectarse al teléfono mediante Bluetooth, un detalle que nos pareció muy curioso. Lamentablemente, nunca conseguimos que funcionara y nos quedamos con las ganas de probarlo.
Después, mientras yo me estaba duchando, Chris abrió el grifo del lavabo para lavarse las manos y el agua de la ducha se enfrió casi al instante. No fue un problema grave, pero sí algo que nos sorprendió, especialmente en un hotel de esta categoría. Es posible que muchos huéspedes ni siquiera lo noten, pero cuando te alojas en uno de los hoteles más exclusivos de Disneyland Paris esperas que este tipo de situaciones no ocurran.
Discovery Quest: una forma diferente de conocer el hotel
Después de descansar un rato decidimos hacer las Discovery Quests.
Sinceramente, no fue una de las actividades que más disfrutamos. Después de la experiencia que habíamos vivido en el Hotel Santa Fe, estas nos parecieron algo más 'forzadas'. Aun así, consiguieron algo muy interesante: nos llevaron a recorrer zonas del hotel que probablemente nunca habríamos visitado por nuestra cuenta.
Gracias a esta búsqueda terminamos descubriendo espacios como el centro de convenciones y muchos elementos de la decoración que, de otra manera, habrían pasado completamente desapercibidos.
La piscina... mi mayor decepción
Tenía muchas ganas de conocer la piscina, pero terminó siendo uno de los puntos más flojos de nuestra experiencia.
El ambiente nos recordó a una mezcla entre piscina universitaria y estación de metro, en total sintonía con el concepto del hotel. Pero, con una profundidad de 1.60m en toda su extensión y, aunque pueda parecer un aspecto sin importancia, para mí marcó la diferencia. Como no sé nadar y apenas soy unos centímetros más alta, nunca llegué a sentirme cómoda y finalmente decidí no meterme. Para Chris, la profundidad significó tener que flotar o estar de puntas todo el tiempo, por lo que coincidimos en que la piscina no es el mejor lugar para quienes simplemente buscan relajarse. Al menos para personas de mediana estatura.
A eso se sumó otro pequeño inconveniente: encontrar un casillero (todos con teclado táctil) que funcionara nos tomó bastante tiempo, tanto a Chris como a mí. No fue nada grave, pero sí una de esas pequeñas cosas que, cuando empiezan a acumularse, terminan generando cierta frustración.
Manhattan Restaurant: una cena con sentimientos encontrados
Nuestra primera cena fue en el Manhattan Restaurant.
La decoración sigue la misma línea que el resto del hotel: moderna, elegante y con un aire de lujo muy discreto. La verdad es que todavía nos cuesta encontrar una palabra que describa exactamente el estilo del Hotel New York, y eso aplica también a este restaurante.
La comida estaba deliciosa y la presentación hacía honor a la categoría del hotel. Cada plato llegaba muy bien cuidado y los ingredientes nos parecieron de excelente calidad.
Sin embargo, el servicio no estuvo a la altura de nuestras expectativas.
Esperamos alrededor de quince minutos para que nos asignaran una mesa y el lugar donde nos sentaron resultó bastante incómodo, justo en la unión entre dos sillones. Los dos primeros tiempos llegaron rápidamente, pero para recibir el postre tuvimos que esperar cerca de media hora. En ese momento sentimos que nuestro camarero se había quedado prácticamente solo para atender demasiadas mesas y, sencillamente, ya no se daba abasto.
No fue una mala cena y no salimos de allí con una mala impresión. Pero tampoco con la sonrisa que esperábamos después de cenar en uno de los restaurantes más exclusivos del resort.
Downtown Restaurant: exactamente lo que esperábamos
Un par de noches después cenamos en el Downtown Restaurant y aquí la experiencia fue completamente distinta.
La decoración es más luminosa y está llena de bocetos de personajes Marvel, lo que le da una personalidad diferente. Aunque el espacio es más pequeño, transmite una sensación de exclusividad aún mayor.
Desde que entramos, el servicio fue impecable y el ritmo de la cena resultó mucho más agradable. La comida nos pareció excelente y, sinceramente, no hace falta decir mucho más: la disfrutamos muchísimo. El buffet está dividido en varias zonas —americana, italiana y asiática— como un guiño al carácter multicultural de Nueva York, y el conjunto hace que el restaurante se gane con méritos propios la excelente reputación que tiene.
Algo en lo que no coincidimos fueron los postres. Algunos me parecieron demasiado dulces, otros excesivamente amargos y, para mi mala suerte, el que más ilusión me hacía probar llevaba esencia de rosas, un sabor que definitivamente no es para mí. 😅 Chris, en cambio, quedó encantado. De hecho, este restaurante terminó convirtiéndose en su favorito de todo el resort.
El único punto que encontramos mejorable fue la distribución de algunas mesas. Están bastante juntas entre sí y eso resta un poco de intimidad a la cena. Tienes más cerca al de la mesa de al lado que a tu acompañante.
Skyline Bar 🌃
Impresionante.
Es uno de esos espacios en los que el concepto del hotel funciona especialmente bien. Las grandes ventanas y la ambientación hacen que sientas que estás en un auténtico penthouse neoyorquino viendo a los superhéroes surcar el cielo.
Y los cócteles son de 10. 👌
Si tuviéramos que pedir un único deseo, sería que el bar estuviera situado en el último piso del edificio. Creemos que eso terminaría de completar la inmersión y haría que la experiencia fuese todavía más espectacular.
Hero Station: una experiencia diferente para los fans de Marvel
Otro espacio que merece una visita es la Hero Station. Es una excelente oportunidad para conseguir fotografías muy diferentes a las habituales de Disneyland Paris, en escenarios únicos y dedicados a los superhéroes más populares del universo Marvel. Además, es un espacio súper tranquilo.
Durante nuestra visita tuvimos también un encuentro exclusivo para huéspedes y conocimos a Shuri, la princesa de Wakanda, y fue realmente encantadora. La interacción fue muy agradable y disfrutamos mucho el encuentro.
Eso sí, también fue imposible no notar cierta decepción en algunos niños que esperaban encontrarse con Spider-Man, Iron Man o alguno de los héroes más populares de Marvel. Es algo totalmente comprensible. Cuando piensas en un hotel dedicado a los superhéroes, es inevitable imaginar que serán ellos quienes te den la bienvenida.
Parada obligatoria: la boutique
La boutique es pequeña, pero a diferencia de otros hoteles, aquí encontramos un mayor número de objetos exclusivos que no vimos en ningún otro lugar. 🛍️ No hace falta decir que es una parada obligatoria para los fans y no tan fans de Marvel.
Una ubicación que cambia por completo la experiencia
Si hay algo absolutamente indiscutible es su ubicación.
Poder llegar caminando a la entrada de los parques en apenas diez minutos cambia por completo el ritmo del viaje. Empiezas el día con más energía, puedes volver fácilmente al hotel para descansar unas horas y aprovechas mucho mejor cada jornada.
Puede parecer un aspecto secundario cuando haces la reserva, pero después de varios días caminando por los parques termina marcando una diferencia enorme.
¿Tiene magia Disney?
Esta fue, probablemente, la reflexión que más vueltas me dio durante nuestra estancia.
El hotel es precioso y esta lleno de espacios cuidadosamente diseñados. Pero más que eso, es una galería de arte contemporáneo dedicado a Marvel que impresiona incluso a los menos aficionados.
Sin embargo, nos faltó sentir esa magia Disney que sí experimentamos en otros hoteles del resort. Por momentos, incluso, sentimos que nos alejaba un poco de Disneyland Paris.
Y esa es exactamente la esencia del hotel: mientras otros te envuelven en el cuento de hadas, el New York apuesta por una ciudad real y el universo Marvel. Para muchos, esa será su mayor virtud; otros, extrañarán la calidez de la fantasía clásica.
Si eres un apasionado de Marvel, seguro esta será una experiencia espectacular. Si, como nosotros, buscas un ambiente más cálido, acogedor y con ese toque de fantasía tan característico de Disney, probablemente salgas con sentimientos encontrados.
¿Volveríamos?
Sí, sin ninguna duda. Pero volveríamos sabiendo exactamente lo que vamos a encontrar: un hotel elegante, moderno, perfectamente ubicado y con una inmersión fantástica en el universo Marvel que rompe el molde del "cuento" para entrar en el "lujo cosmopolita".
Porque, al final, no existe un hotel perfecto para todo el mundo. Existe el hotel perfecto para la historia que cada familia quiere vivir.









