Cómo organizamos un viaje a Disneyland Paris… ¡en un solo día!
Hay quien prepara un viaje a Disneyland Paris con seis meses de antelación. Nosotros también solemos hacerlo así. Pero esta vez fue completamente diferente.
DISNEYLAND PARIS
7/15/20265 min leer


Un viaje que parecía no suceder
Siempre nos gusta organizar nuestras visitas a Disneyland Paris con bastante antelación. Comparar hoteles, buscar las mejores tarifas, reservar restaurantes... somos de los que disfrutan tanto la planificación como el propio viaje.
Pero esta vez la vida tenía otros planes.
Los días fueron pasando y, cuando nos dimos cuenta, ya era julio. Los precios habían subido muchísimo y cada día que pasaba reducía nuestras posibilidades de encontrar una buena combinación de hoteles.
Parecía que este verano tendríamos que renunciar al viaje.
Hasta que, el 3 de julio, recibimos una noticia que lo cambió todo: por fin teníamos luz verde para irnos.
Y, de repente, pasamos de pensar que no viajaríamos... a tener que organizarlo absolutamente todo en menos de 24 horas.
Todo tenía que quedar listo en un solo día
En cuanto supimos que podíamos viajar, empezamos a organizar absolutamente todo.
Lo primero fue comprar nuestros Pases Anuales. Como nuestra intención es visitar Disneyland Paris en distintas épocas del año para seguir creando contenido para Nubo Journeys, era la opción que más nos convenía.
Después vino probablemente la parte más laboriosa de toda la planificación.
Abrimos una enorme tabla con los precios de todos los hoteles Disney para cada día comprendido entre el 4 y el 20 de julio. Queríamos comparar todas las combinaciones posibles para encontrar la ruta más económica.
Nuestro objetivo no era simplemente dormir cerca del parque.
Queríamos conocer la mayor cantidad posible de hoteles: algunos porque nunca nos habíamos alojado en ellos y otros porque habían sido remodelados desde nuestra última visita.
Tras muchas cuentas, cambios y comparaciones, encontramos el itinerario perfecto.
La siguiente misión: conseguir mesa
Con los hoteles ya reservados, llegó el turno de los restaurantes.
Teníamos muy claro que queríamos aprovechar este viaje para descubrir algunos restaurantes de los hoteles que todavía no conocíamos durante la cena.
En nuestra lista estaban el Downtown Restaurant y el Manhattan Restaurant, dos lugares de los que habíamos leído maravillas.
Al viajar solo dos personas, conseguir reservas fue mucho más sencillo de lo que esperábamos y logramos reservar en todos los restaurantes que queríamos visitar.
¿Plan de comidas o no?
Después llegó una decisión que muchas personas se hacen antes de viajar a Disneyland Paris: ¿merece la pena contratar un plan de comidas?
Nos sentamos a hacer números.
Como nuestro Pase Anual nos daba descuento en muchos restaurantes, queríamos comparar todas las opciones antes de decidir.
Al final encontramos una combinación que se adaptaba perfectamente a nuestro itinerario.
Una noche con media pensión.
Otra con pensión completa.
El resto de los días sin plan de comidas.
Curiosamente, cada reserva se hizo de una forma distinta. La pensión completa la añadimos por teléfono directamente con Disney, mientras que la media pensión la contratamos junto con una de las noches de hotel a través de Expedia.
No existe una única forma correcta de organizar un viaje. A veces, combinar distintas opciones permite conseguir exactamente lo que buscas.
La estrategia de las maletas
Con las entradas, los hoteles y los restaurantes ya organizados, solo quedaba preparar el equipaje.
Y aquí fue donde ideamos un sistema que terminó funcionando muchísimo mejor de lo que esperábamos.
Como íbamos a cambiar de hotel cada noche, decidimos preparar un pequeño "kit" de ropa para cada día. En lugar de mezclar toda la ropa dentro de la maleta, hicimos un rollo independiente con el conjunto completo que necesitaríamos en cada jornada.
La maleta permanecía en el coche durante todo el viaje.
Cada mañana, antes de cambiar de hotel, simplemente abríamos el maletero, dejábamos la ropa usada y cogíamos el siguiente rollo de ropa limpia.
En una mochila llevábamos únicamente la ropa del día junto con los artículos de aseo personal, y en otra guardábamos los trajes de baño y las chanclas para aprovechar las piscinas de los hoteles.
Puede parecer un detalle pequeño, pero nos ahorró muchísimo tiempo y evitó tener que deshacer y volver a hacer la maleta cada noche.
Diez horas de carretera... que valieron la pena
Nuestro viaje comenzó por carretera.
Nos esperaban unas diez horas de conducción hasta llegar a Disneyland Paris, pero para nosotros era la opción que más sentido tenía. Además de darnos total libertad para movernos entre hoteles, nos permitía llevar todo el equipaje sin preocuparnos por las limitaciones de un vuelo.
Una vez allí, el plan salió prácticamente como lo habíamos imaginado.
Conocimos todos los hoteles que queríamos visitar, cenamos en los restaurantes que teníamos apuntados desde el primer momento y pudimos recorrer cada rincón con mucha tranquilidad.
Lo único que cambiaríamos
Si tuviéramos que cambiar una sola cosa del viaje, sería la ubicación de nuestra habitación en el Hotel Cheyenne.
Nos asignaron una habitación en uno de los edificios más alejados, por lo que cada día teníamos que caminar bastante tanto para llegar a la recepción como para ir y volver de los parques. Después de pasar todo el día recorriendo Disneyland Paris, ese trayecto extra terminaba notándose.
La próxima vez, sin duda, solicitaríamos una habitación cerca de la recepción o, si es posible, en alguno de los edificios que quedan más próximos al camino hacia los parques. Es un pequeño detalle que puede hacer la estancia todavía más cómoda.
Un descubrimiento inesperado: los Discovery Quest
Una de las cosas que más disfrutamos fueron los Discovery Quest de los hoteles.
Nos parecieron una forma fantástica de descubrir detalles, historias y rincones que probablemente habríamos pasado por alto simplemente caminando por el hotel.
Nuestro favorito fue, sin duda, el del Hotel Santa Fe.
Si nunca los han hecho, los recomendamos muchísimo.
Lo que aprendimos de este viaje
Si este viaje nos enseñó algo, es que no siempre hace falta organizar unas vacaciones con meses de antelación para que salgan bien.
Durante unos días pensamos que todo estaba perdido.
Que ya era demasiado tarde.
Que los precios serían imposibles.
Que no encontraríamos hoteles.
Que sería imposible conseguir reservas en los restaurantes.
Y, al final, ocurrió exactamente lo contrario.
Todo salió mejor de lo que esperábamos.
Nos divertimos muchísimo, conocimos lugares nuevos, vivimos experiencias que llevábamos años queriendo probar y regresamos con una enorme cantidad de ideas para compartir en Nubo Journeys.
Sí, nos habría encantado tener tiempo para comprar una cámara de vídeo pequeña antes de salir. Pero, una vez más, improvisamos y terminamos grabando todo con nuestros teléfonos.
Al final entendimos que lo importante no era tener el equipo perfecto ni el plan perfecto.
Lo importante era no dejar pasar la oportunidad.
Porque a veces los mejores viajes son precisamente aquellos que empiezan cuando parece que ya no hay tiempo.
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